Un gobernador que trabaja por su pueblo.
Tarek William Saab

Lealtad y humanismo

Tarek William Saab

Lealtad y humanismo

La vida de Tarek William Saab es como su poesía: una suma de lealtad, lirismo, esperanzas, amor por el ser humano y la historia de su patria. Es un vuelo perenne al lado de los humildes, mirada generosa y limpia hacia la mujer, devoción por la familia, ética sin límites, ideales que no conocen la metamorfosis, y una fidelidad a la Revolución y al presidente Chávez a toda prueba. Es, en síntesis, un poeta que se desbordó como líder de su tierra natal donde ya le gente lo nombra con orgullo: El gobernador de la dignidad.

Nació en El Tigre, una ciudad que se fundó hace siete décadas al calor del petróleo en el oriental estado Anzoátegui, y que todos conocieron inicialmente como Oficina Nº 1, nombre de la famosa novela de Miguel Otero Silva, uno de los escritores más grandes de América Latina, fundador del diario El Nacional y gran amigo de la Revolución cubana. Allí, el 10 de septiembre de 1963, Alia y Nemer, un matrimonio de inmigrantes libaneses, vieron nacer a su hijo Tarek William, del que viven orgullosos.

En el Tigre, Tarek vivió una infancia feliz, semi urbana y semi rural, rodeado de sus cuatro hermanos, tres hembras que hoy son licenciadas en educación y un varón que es abogado. De niños escucharon la emisora Radio Habana Cuba, que el padre sintonizaba para tener acceso en castellano a las noticias del mundo árabe, y conocieron la historia de Gamal Abdel Nasser, líder del movimiento nacionalista árabe, que tiene su expresión contemporánea en la heroica lucha del pueblo palestino.

|