Hugo Chávez Frías
Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela
SESIÓN EXTRAORDINARIA DE LA ASAMBLEA NACIONAL
CON MOTIVO DE LA RATIFICACIÓN
ASAMBLEA NACIONAL, PALACIO FEDERAL LEGISLATIVO - CARACAS
27 DE AGOSTO DE 2004
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Tarek William Saab: Ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, autoridades de esta digna Asamblea Nacional, jefe de todos los Poderes Públicos aquí presentes; colegas diputados, invitados todos. Para mí es un gran honor como representante a esta Asamblea Nacional por el Estado Anzoátegui, poder compartir con mis colegas diputados y con el pueblo de Venezuela este día que reivindica la justa lucha del pueblo de Venezuela por hacerse parte de una historia contemporánea, siento que lo que vivió Venezuela el 15 de agosto jamás podrá decirse fue una confrontación entre el NO y el SÍ, pienso que fue mucho más allá la batalla que dio el pueblo venezolano, porque allí hubo mucho coraje, mucha valentía, mucha espera, mucha paciencia, mucha transparencia para reivindicar un proceso pacífico, constitucional y democrático como venezolano, que no me cabe la menor duda hoy por hoy es el emblema más acabado, es el referente más importante a nivel planetario a escala internacional, que revolución pacífica y democrática alguno pueda demostrar.
Asistentes: Aplausos.
Tarek William Saab: Su triunfo, Presidente Chávez, su ratificación por su pueblo, por nuestro pueblo, nos compromete al nosotros recordar, porque la imagen al final es la memoria, la historia la escriben los pueblos, pero la poesía y el espíritu aprende en imágenes tal vez lo definitivo, y quedará en nuestra memoria cómo millones de venezolanos de hombres y de mujeres el 15 de agosto desde la madrugada hasta la madrugada del 16 de agosto, inclusive, hombres y mujeres, soportando largas y kilométricas colas, venezolanos de sol y de lluvia, pero venezolanos al fin que fueron a una esperanza y se encontraron con un destino.
Yo tengo que recordar entonces a Juan Sánchez Peláez, a ese inmenso poeta venezolano, porque muchas de esas miradas y de esos rostros está en sus versos:
Yo amo la perla mágica
que se esconde en los ojos
de los silenciosos,
el puñal amargo de los taciturnos.
Pero el pueblo venció y venció bien, venció en buena lid y superó esa imagen que retendremos para siempre.
Asistentes: Aplausos.
Tarek William Saab: Pero yo quisiera, antes de leer este acuerdo, brindarle un homenaje a través de un poema escrito por mí hace más de 15 años, a un diputado venezolano, a Fabricio Ojeda quien dejó para todos nosotros una consigna: "Luchar hasta vencer".
El poema en eso bien lo dice:
Pobre rosa caída, en ti ni pétalos, ni rocío
Fragor, aunado en los cielos,
no podrá borrarnos la sangre derramada
no podrá contra nuestros sueños
de verdor encomendado,
aún temblando la rosa agazapada, nunca podrán.
Asistentes: Aplausos.
Tarek William Saab: En ese homenaje y en esa poesía quisiera leer para todo este presente acuerdo: La Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela
CONSIDERANDO
que el Poder Legislativo Nacional constituye uno de los órganos del Poder Público Nacional del Estado democrático y social, de derecho y de justicia, actuando de acuerdo a las atribuciones y competencias que el confiere la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las leyes nacionales y el reglamento interior y de debates de la Asamblea Nacional.
CONSIDERANDO
que el Poder Legislativo Nacional está comprometido en la realización de los fines de establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, tal cual, o tal como deriva del mandato del pueblo heroico de Venezuela, fiel a su tradición republica, a su lucha por la independencia, paz, libertad, igualdad, justicia inspirado en la doctrina de nuestro Libertador Simón Bolívar.
CONSIDERANDO
que la soberanía recibe intransferiblemente en el pueblo de Venezuela, poder constituyente activado en el proceso de transformaciones estructurales de la sociedad del Estado, iniciado en el año de 1998, quien la ejerce directamente en las formas previstas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes de la República
CONSIDERANDO
que la sociedad democrática se define por la participación del pueblo en los asuntos públicos, la cual se expresa en la formación, ejecución y control de la gestión pública, medio necesario para el logro del protagonismo, que garantice el desarrollo integral y la mayor suma de felicidad posible, de acuerdo a los valores, principios y garantías contenidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
CONSIDERANDO
que el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, y de las entidades públicas que lo que imponen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y de mandatos revocables, tales como lo establece la norma suprema y fundamental del ordenamiento jurídico venezolano, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
CONSIDERANDO
que la revocación del mandato es un medio fundamental de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio, derecho de su soberanía, siendo todos los cargos y magistraturas de elección popular, revocables por el poder constituyente, quien decidirá de manera inequívoca si se rechaza o se ratifica a quienes detenten cargos y magistraturas por expresión directa de la voluntad libre del pueblo de Venezuela, de acuerdo a lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y en el ordenamiento jurídico venezolano
CONSIDERANDO
que el pasado 15 de agosto del presente año se desarrolló la fase definitoria del proceso refrendario presidencial en forma libre, cívica, exitosa y transparente, constituyendo una experiencia política, histórica, única para la consolidación de la democracia participativa y protagónica, ejemplo para los pueblos de América Latina y el mundo.
CONSIDERANDO
que al mismo tiempo y de forma contundente se ha puesto a prueba y legitimado el funcionamiento de la constitucionalidad democrática a través de la masiva participación del pueblo de Venezuela quien ha demostrado ante los ojos de América Latina y el mundo su vocación democrática, su civismo, madurez, entusiasmo y racionalidad ante una circunstancia inédita y extraordinaria en la historia de las democracias existentes en América Latina y el mundo
CONSIDERANDO
que el Estado democrático venezolano cuenta con una sólida institucionalidad jurídica-política que garantiza la autonomía, independencia y colaboración de los poderes públicos, hecho que ha quedado demostrado por la pulcritud, transparencia, confiabilidad, imparcialidad, eficacia, eficiencia, celeridad, equidad y calidad de las actuaciones del Poder Electoral, árbitro constitucional del proceso refrendario, quien demostró en medio de presiones del momento político y de complejidades técnicas, cabal cumplimiento de las atribuciones y responsabilidades establecidas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y demás leyes de la República.
CONSIDERANDO
que la soberanía del pueblo ha sido cabalmente resguardada por los órganos del Poder Público nacional, contando con la gloriosa contribución de la Fuerza Armada Nacional.
Asistentes: Aplausos.
Tarek William Saab: A través del Plan República la cual desarrolló exitosamente su misión institucional y un invalorable aporte al fortalecimiento de la constitucionalidad y de la institucionalidad democrática de la Nación.
CONSIDERANDO
que son públicos notorios los pronunciamientos de grupos de observación internacional de procesos refrendarios, así como la opinión de la Comunidad Democrática Internacional, conformada por gobiernos y pueblos del mundo quienes han emitido claros e inequívocos pronunciamientos de certificación de la transparencia y confiabilidad de los resultados que reflejan la voluntad del pueblo, reconociendo tanto la ejemplar vocación democrática de los venezolanos y venezolanas, como la actuación eficiente, eficaz y transparente de las instituciones del Estado venezolano, en este proceso refrendario que consolida de manera abrumadora la legitimidad y legalidad de la democracia participativa y protagónica. (Aplausos)
CONSIDERANDO
que el resultado del proceso refrendario ha expresado de manera clara e inequívoca la ratificación del mandato del Presidente constitucional Hugo Chávez Frías, representando una incuestionable victoria democrática de la voluntad mayoritaria del pueblo heroico del Libertador Simón Bolívar, en el esfuerzo colectivo para consolidar y profundizar la revolución democrática, pacífica, la justicia social y la autodeterminación nacional, procesa un proyecto político comprometido con el logro de fines y propósitos contenidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
ACUERDA:
Primero: Reconocer al pueblo venezolano su participación protagónica en el proceso refrendario, como demostración del ejercicio de la soberanía popular y consolidación del sistema democrático.
Segundo: Exhortar a todos los sectores políticos del país a respetar la decisión de la mayoría del pueblo venezolano quien ratificó e su mandato al Presidente Hugo Chávez Frías. (Aplausos)
Tercero: Exhortar a todos y cada uno de los venezolanos y venezolanas de esta Patria grande de Bolívar, a sumar nuestros esfuerzos y coadyuvar con el clima de tolerancia y paz, que debe promoverse en la Nación venezolana.
Cuarto: Hacer entrega del presente acuerdo al ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez Frías como reconocimiento a la participación democrática y protagónica del pueblo soberano de Venezuela.
Quinto: Hacer entrega del presente acuerdo a la Junta Directiva del Consejo Nacional Electoral como demostración indiscutible de la solidez de las instituciones democráticas de la Nación Venezolana.
Sexto: Hacer entrega del presente acuerdo al ciudadano Ministro de la Defensa por la participación activa de la Fuerza Armada Nacional, consolidando la unión cívico-militar en la consolidación y resguardo de lo más altos y nobles principios democráticos que consagra nuestra Constitución. (Aplausos)
Séptimo: Dar publicidad al presente acuerdo a fin de que la comunidad nacional e internacional comparta el regocijo del pueblo soberano, de la República Bolivariana de Venezuela quien se ha expresado en democracia, defendiendo una vez más la soberanía de nuestra Nación.
Dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional en la ciudad de Caracas a los 27 días del mes de agosto del año 2004. Muchísimas gracias.
Asistentes: Aplausos.
Protocolo: Discurso de orden a cargo de la ciudadana Margarita López Maya, historiadora y doctora en Ciencias Sociales.
Margarita López Maya: Ciudadano Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ciudadano Presidente de la Asamblea Nacional, ciudadano Presidente del Tribunal Supremo de Justicia, ciudadano Presidente del Consejo Moral Republicano, Fiscal General de la República, ciudadano Presidente del Consejo Nacional Electoral. Altas autoridades civiles y militares de la República Bolivariana de Venezuela. Excelentísimos señores embajadores, honorables encargados de negocios y representantes de organismos internacionales acreditados ante el gobierno nacional. Ciudadanos diputados y diputadas a la Asamblea Nacional. Ciudadanos y ciudadanas, todas y todos, amigas y amigos.
Hemos sido convocados aquí a la sede emblemática de la representación de la soberanía popular, a objeto de expresar el regocijo que deberíamos sentir todas las venezolanas y venezolanos por la feliz culminación del referéndum revocatorio presidencial, cuyo resultado a sido la ratificación en su cargo del Presidente de la República. Para mí es mucho el honor y la responsabilidad de dirigirme a ustedes, representantes de los poderes públicos y el pueblo mismo, en quien reside la soberanía de la nación.
He aceptado esta invitación, como he aceptado una y otra vez en estos últimos tres años, concurrir al espacio público para ofrecer a mis conciudadanos y conciudadanas mis modestos servicios como investigadora y analista del proceso sociopolítico contemporáneo y reciente. Hoy, cuando considero que pudiéramos estar en el umbral que conduce a una nueva fase de la lucha política en Venezuela, no puedo hacer menos. Confieso sin embargo, que albergo la esperanza de que la nueva fase que intuyo está gestándose y exhorto a todos y todas a que con sus esfuerzos lo hagan posible, me permitirá regresar pronto a los archivos, bibliotecas, y a la silenciosa tranquilidad de mi estudio, lugares más privados donde me corresponde estar y desde donde he salido temporalmente para contribuir con la reconstrucción de la sociedad y de la república.
El 15 de agosto de 2004, se desarrolló el acto del referéndum revocatorio presidencial en santa paz, desde la madrugada las ciudades y los campos de este país despertamos dispuestos a hacer historia. Durante esas 24 horas las mujeres y hombres de Venezuela estuvieron en la mira de los pueblos del planeta. Medios de comunicación globalizados siguieron hora a hora el desenvolvimiento del acto. La gente de esta nación nos volcamos hacia las urnas electorales en un clarísimo mensaje político de que habíamos aceptado el reto de medirnos democráticamente entre dos opciones y que confiábamos en que la institución estatal del Consejo Nacional Electoral nos garantizaría un proceso transparente. Cada uno de nosotros hizo un promedio de siete horas de colas al rebasarse la logística planificada para el acto.
En las elecciones de julio de 2000, seis millones seiscientos mil venezolanos concurrieron a votar. El 15 de agosto de 2004 lo hicieron diez millones, es decir más de tres millones de votantes más que tuvieron que hacer uso de los mismos centros de votación. En medio de esa incomodidad la voluntad de la gente permaneció inalterable y serena. Nos habíamos hecho a la idea de votar y no nos iríamos sin cumplir con nuestro propósito.
El primer boletín oficial del 16 de agosto mostró un resultado claro y una tendencia irreversible, fue respaldada poco después por todos los observadores internacionales. La opción del NO triunfaba en una relación de caso 60-40. Es decir, el pueblo había hablado claro, deseaba que el Presidente finalizara su período constitucional.
Con la culminación del proceso revocatorio y su resultado, la sociedad venezolana tiene la valiosa oportunidad de superar esta fase de la lucha hegemónica que se ha venido librando desde finales de 2001 y que se ha caracterizado por la utilización de estrategias insurreccionales para hacerse del poder por parte de las fuerzas de la oposición. Considero que estamos ante la puerta que nos conduce a un camino más democrático para desarrollar nuestra actividad política. Gracias a este contacto con la realidad de la relación de fuerzas que existe en el seno de nuestra sociedad, tenemos ahora la posibilidad de optar por un sendero de reconocimiento de los adversarios políticos como iguales, de respeto y tolerancia a sus diferencias y de voluntad para encontrar los puntos en común para construir con ellos algunos consensos y para reconocer los puntos irreductibles de las diferencias, para acordar sobre nuestras diferencias irreductibles los procedimientos democráticos, para manejarlos.
La ausencia hoy de la representación de las fuerzas opositoras en la sede de la Asamblea Nacional es síntoma de las dificultades que confrontan sus dirigentes para abrir esa puerta y pasar a ese camino. Sin embargo, no perdemos la expectativa de que algunos de buena o mala manera, voluntaria o forzadamente terminarán dando el paso. Los venezolanos y venezolanas queremos retornar a días más normales, a una cotidianidad menos llena de zozobras. Los políticos harían bien en hacer sus mayores esfuerzos para contribuir en la satisfacción de nuestra demanda.
Los invito en lo que sigue a compartir una reflexión sobre el por qué y el cómo de esta confrontación política que vivimos y que afanosamente buscamos superar. Esbozaré en la primera parte de la exposición, los ingredientes principales que desbordaron los cauces del viejo régimen político e hicieron naufragar a la democracia representativa. Emergió de allí la propuesta de la democracia participativa como proyecto alternativo con actores también alternativos.
Considero que a partir de las elecciones de 1998, cuando ganó esta alternativa, a contracorriente de la propuesta que predominó en la década previa, más acorde con el neoliberalismo y el poder hegemónico mundial, en Venezuela se ha venido mostrando una sociedad fragmentada entre dos visiones de país, dos visiones de futuro y dos aspiraciones de liderazgo que hasta ahora se perciben como excluyentes. La lucha hegemónica se plantea entonces en términos maniqueos de todo o nada.
A fines de 2001, la confrontación política así propuesta habría de desembocar en un callejón sin salida, por las fuerzas tan parejas que parecían tener ambos proyectos políticos. Comenzó una fase insurreccional en la disputa hegemónica en Venezuela, una fase que con el resultado del referéndum tiene la posibilidad de cerrarse para dar paso a la sanación de las heridas por ella producidas.
En la segunda parte de mi exposición deseo exponer algunos de los desafíos de corto, mediano y largo plazo, que considero que tenemos como sociedad si hemos de sobrevivir como tal en el siglo XXI y labrar un destino mejor para nuestros hijos e hijas, los ciudadanos y ciudadanas que cosecharán los frutos que nosotros ahora estamos sembrando.
La primera parte. La lucha hegemónica y su fase insurreccional. Un grupo de ciudadanos y ciudadanas que suscribimos un documento público, elaborado en los días del golpe de Estado de 2002, titulado "Un diálogo por la inclusión social y la profundización de la democracia", sostuvimos que la sociedad venezolana venía labrando desde la masacre del Amparo en 1988 y el Caracazo de 1989, un proceso social y político en parte reactivo y en parte orgánico, que reivindicaba la necesidad de un cambio profundo por una mayor justicia e inclusión social, a través de la profundización de la democracia. Afirmábamos que ese anhelo era anterior al proceso sociopolítico que llevó al poder en 1998 a Chávez y la alianza de fuerzas que entonces lo apoyaba, y que independiente de la suerte que éste corriera, le sobreviviría. Sostuvimos esa percepción porque compartimos la idea de que si bien los problemas de la sociedad venezolana eran de vieja data, algunos tan viejos como la conformación misma de la sociedad, también percibíamos en nuestro haber dividendos positivos derivados de nuestra trayectoria social en el tiempo, en especial desde la democracia instituida en 1958.
Estábamos convencidos, y sigo convencida, que con ese bagaje negativo y positivo debíamos avanzar en esta etapa inédita que nos tocaba. Reconocimos en nuestras discusiones que algunas de nuestras más graves debilidades provenían de nuestra historia de colonización, portadora de lacras de desigualdad e injusticia en todos los ámbitos de la vida en sociedad, que la república en casi 200 años no había superado. También pensamos que esos problemas históricos se potenciaron con el deterioro socioeconómico sostenido que hemos sufrido desde fines de los años 70 y del cual aún no vemos salida.
A esto, añadimos los funestos efectos del programa de ajuste y reestructuración económica de naturaleza neoliberal, divorciados de nuestra realidad, que agudizaron y profundizaron la exclusión económica, social, cultural y política, aquí en Venezuela y en todo el continente.
Pero así como desnudamos los defectos de construcción y desenvolvimiento de nuestra sociedad en el tiempo, también reconocimos el proceso de internalización de nuestros derechos como ciudadanos de una sociedad democrática, que nos aportaron los actores de la democracia representativa, hoy llamada de Punto Fijo. Venezuela es hoy un caso paradigmático de democracia participativa en el mundo, porque ella se origina, entre otras causas, de la democracia representativa previa, cuyo Estado entendió e inculcó en el pueblo, si bien no practicó a cabalidad, la democracia entendiéndola tanto como un régimen de libertades públicas, como un régimen con aspiraciones de igualdad y justicia social.
A lo largo de los años 80 y 90, los ciudadanos y ciudadanas retiraron crecientemente su confianza y votos a nuestra democracia representativa y a sus actores hegemónicos. La incapacidad de esos actores para encontrar respuestas creativas a la crisis, su creciente insensibilidad social ante el agravamiento de la exclusión de las grandes mayorías, su ensimismamiento en una realidad cada vez más reducida a sus entornos privados y privilegiados, impulsó un rechazo de la política y de los políticos que prevaleció en el clima político de esos años.
Con la masacre de El Amparo y el Caracazo, episodios imborrables por rebelar el estado de descomposición de nuestra democracia, la sociedad tomó distancia frente a los partidos y los rechazó, comenzando el ciclo irreversible de su deslegitimación. Mientras tanto, comenzaron a emerger actores y proyectos alternativos buscando afanosamente una alternativa dentro del juego democrático.
En 1993, Rafael Caldera y Andrés Velásquez representaron esa alternativa. En 1998, los ciudadanos y ciudadanas, defraudados por la magnitud de las promesas incumplidas del Presidente Caldera y la alianza de fuerzas políticas que sostuvieron su gobierno, junto con una debacle de los precios petroleros en los mercados internacionales, en parte importante responsabilidad misma del gobierno de Caldera y su política de apertura petrolera, optaron por un cambio más radical. En diciembre le dieron el triunfo a Chávez y al Polo Patriótico, con lo cual se produjo una modificación sustantiva de la lucha hegemónica precedente al producirse el predominio político de actores nuevos, portadores de un proyecto alternativo al neoliberal que había predominado hasta entonces.
El mapa electoral que emerge de las elecciones de 1998, muestra ya la sociedad polarizada, económica, social, política y espacialmente, que hoy somos y vemos con tanta claridad y preocupación. Ella es el resultado de más de veinte años de declive socioeconómico, retracción de la institucionalidad democrática y de su orientación política. Mientras Chávez, su alianza de fuerzas y su proyecto bolivariano, ganan a nivel nacional de manera holgada, casi arrolladora en los barrios populares, en los espacios de residencias de sectores de ingresos altos y medios, triunfan las distintas opciones de oposición que lo perciben como una amenaza a la democracia y a la modernidad. Nuestras ciudades se disgregan entre territorios chavistas y escuálidos, cerrados sobre sí, sin comunicación, con unos espacios públicos donde apenas nos asomamos cuando marchamos unos en contra de los otros, confinados el resto del tiempo a nuestros hogares por la inseguridad y hostilidad de nuestras calles.
El fenómeno de la polarización política vuelve a revelarse una y otra vez en cada comicio que se convoca, sea un referéndum constitucional de 1999, las elecciones del 2000, o ahora de manera un poco más pronunciada al revocatorio presidencial de 2004. Pero no vale equivocarse. No lo produjo el discurso de Chávez, si bien éste lo ahondó y lo exacerbó. Y no lo resuelve el mero cambio del discurso de Chávez, si bien esto ayudaría.
Una sociedad dividida en dos toletes, una que apoya la cristalización de fuerzas hegemónicas en el Estado que se dio a partir de 1998, y que ha probado en ocho comicios que es la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas. Y otra, una minoría considerable que la rechaza con vehemencia por sentirse ajena en contra y excluida del proyecto de futuro que se dirige desde el proyecto bolivariano. El proyecto bolivariano comienza a materializarse, como es sabido, primero en la Constitución de 1999 y luego en el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007, y otras leyes y normativas.
Habiéndose intentado desarrollar en los lustros previos un proyecto político de orientación y de intereses cercanos al neoliberalismo y a factores de poder hegemónicos en el mundo, este cambio generó una reacción de aguda conflictividad política. Improvisaciones, torpezas y tendencias autoritarias del gobierno de Chávez entre 1999 y 2001, se combinaron para añadir más leña a este fuego.
A fines del 2001 y hasta hoy, cuando los resultados del referéndum revocatorio nos colocan ante la posibilidad de entrar en otra fase, los actores opuestos al proyecto bolivariano de Chávez y sus fuerzas sociales y políticas, han buscado mediante estrategias de naturaleza principalmente insurreccional, modificar a su favor la cristalización hegemónica ahora presente en el Estado. Pero han fracasado una y otra vez: el golpe de Estado del 11 de abril, la huelga general indefinida con un paro sabotaje de la industria petrolera, peticiones de referéndums consultivos que buscaron tramposamente constituirse en revocatorios, guarimbazos, operaciones con paramilitares, desobediencia militar, llamados a desobediencia tributaria, territorios liberados, marchas insurreccionales, crisis institucionales provocadas para crear ingobernabilidad.
La etapa que acabamos de transitar en los últimos tres años y que ansiosamente deseamos cerrar, está plagada de violencia y muerte. Venezolanas y venezolanos, hombres y mujeres han muerto, han quedado heridos o discapacitados por la violencia en esta confrontación, decenas de líderes campesinos han sido asesinados por defender la Ley de Tierras. El lunes 16, nomás, tres hombres con pistola en mano se dirigieron a la Plaza Altamira, para cegar la vida de una señora simpatizante del SI, y dejar heridos a otra decena de personas. En otras zonas de la ciudad, con mucho menos cobertura por parte de los medios privados de comunicación, dos simpatizantes de la opción del NO morían a balazo limpio en medio de las celebraciones. Decenas de miles de personas han visto deteriorar sus vidas como consecuencia de la ausencia del diálogo democrático entre actores políticos a lo largo de esta turbulencia, en razón de los estragos que estos actos han producido sobre la economía y la vida cotidiana de nuestras ciudades y campos.
Las furias, dioses que desatan las pasiones y violencias políticas, son difíciles de aplacar una vez que se despiertan, piden más y más sangre. Pero así como los atenienses, de la mano de Atenea, la Diosa de la Sabiduría, fueron persuadiéndolas a calmarse, ofreciéndoles un altar en la polis, un reconocimiento a su estatus y sus poderes, aquí en Venezuela los ciudadanos y ciudadanas debemos comenzar a buscar que las aguas regresen a sus cauces y que se aplaquen las furias sedientas de sangre. Atenea y sus aqueos las persuadieron con la palabra, con el diálogo, con el reconocimiento; así nosotros también debemos asumir el reconocimiento del otro, del que no nos gusta, y con ello enfrentar los importantes desafíos que tenemos por delante para quitar nuestras furias y alcanzar con esfuerzo una convivencia en paz, dentro de las diferencias y diversidades, que ahora después de tanta confrontación vemos con más claridad, y orientar nuestras relaciones por claros procedimientos democráticos.
Sobre estos desafíos quiero referirme en la segunda y última parte de mi exposición.
La situación actual y las obligaciones de cada quien. Amanecimos el 16 de agosto reconociendo una vez más la entercada realidad de nuestra transformación en las últimas décadas. Somos una sociedad fragmentada en dos pedazos, cuyos límites económicos, sociales, espaciales, culturales y políticos, se trazan desde una lógica de clases. Quien es pobre es chavista, porque ahí tiene la esperanza de un cambio para él o para sus hijos. El discurso y el proyecto bolivariano lo incluyen, le dan una identidad y una pertenencia desde la cual puede moverse en esta selva en la que se ha convertido el planeta globalizado por el capital financiero internacional.
Si es de la clase alta es antichavista, porque allí le prometen un imaginario occidental y moderno, que es fundamentalmente blanco y anglosajón, y con el cual se identifica plenamente. Los dirigentes de la oposición son sus pares, confían en que ellos resguardarán sus propiedades y libertades ante las amenazas de las turbas. Ellos le hacen sentir cosmopolita, ciudadano del mundo.
Las clases medias se inclinan por uno u otro polo, pero las más visibles y poderosas tomaron el camino de la oposición, levantadas en los últimos 25 años en sus territorios urbanos incomunicados con los sectores populares, educados en sus colegios privados, buena parte de ellos católicos, graduados en universidades, que aún las públicas, pocos estudiantes de origen asisten a las aulas; rodeados por un entorno familiar y de trabajo afín, donde los pobres eran cada vez una especie más remota, optaron por confundir su realidad con la realidad, su país con el país.
Los medios de comunicación se encargaron de acentuar esta perversión, sobre todo en estos últimos años donde un mundo parcial y deformado se presenta ante nuestros ojos cada vez que miramos el Canal 33, el Cuatro, el Dos. Mientras tanto, desde el Canal Ocho, el canal del Estado venezolano, emerge otro país lleno de ancestros mestizos y mulatos, pleno de diversidad cultural y de pobreza, un país que estaba escondido y silencioso y que ahora marcha triunfante por las calles porque es mayoría.
¿Cómo restañar la brecha que se ha abierto entre estos dos países? ¿Cómo volver a converger en un proyecto de futuro? Presentaré a continuación algunos de los que considero son nuestros principales desafíos.
Primer desafío: Si hemos de tener democracia en el siglo XXI, debemos reconocer que ésta, la democracia, es el gobierno de las mayorías con respeto por las minorías. Creo que los resultados del 15 de agosto ilustran bien dónde está la mayoría y nos proponen este reto de reconocimiento. Hasta ayer nuestra democracia fue de élites, de minorías que pactando entre sí establecían las condiciones para un orden político que lograba controlar las mayorías a través de múltiples recursos. Hoy, si la democracia venezolana ha de ser sustantiva, profunda, de verdad, debe ser de las mayorías. Y mientras los pobres sean la mayoría absoluta de esta sociedad, ellos escogerán el gobierno nacional.
¿Podrán las élites entender y aceptar esto? ¿Es tan revolucionario esto de que la democracia es el gobierno de las mayorías con respeto por las minorías? En América Latina y en Venezuela, ese parece ser el caso, muchas veces han caído gobiernos por representar justamente a las mayorías en desmedro de los derechos y privilegios que se han arrogado las minorías dominantes de nuestras sociedades.
Segundo desafío: ¿Es posible que las mayorías dialoguen con las minorías, las respeten y se avengan a reconocerlas como iguales? El discurso del Presidente Chávez ha sido exitoso en la medida en que ha sido clasista y ha sido revanchista. El resentimiento social de las mayorías excluidas por siglos, algunas como las comunidades indígenas desposeídas de todo atributo de ciudadanía, o los pobres y los empobrecidos más recientemente, encontraron en el verbo presidencial una voz que los representara y aliviara en su dolor. Pero ahora, si hemos de aplacar las furias, es como dice la canción: no se trata de quitarte tú para ponerme yo, de seguir levantando la roncha del odio de clases y de la diferencia racial o cultural. Ahora es necesario, sin abandonar las transformaciones necesarias por tanto tiempo diferidas, reconocer que ciudadanos somos todos y todas, y debemos caber en este pedacito de territorio del planeta.
El desafío de reconocer al otro sigue siendo una materia pendiente, sobre todo para el liderazgo de algunas de las bases de la oposición, que se niegan pese a todas las evidencias empíricas, en reconocer que el otro no solamente existe sino que es su igual y por ahora la mayoría.
Por otra parte, es también de urgencia que el oficialismo abandone el discurso ramplón, según el cual todo opositor es un oligarca golpista.
Tercer desafío: Si llegamos a este estado de esquizofrenia y enajenación a través de un proceso de larga data, tomemos conciencia que la solución del mismo nos llevará tiempo. La perseverancia no parece ser un componente muy visible de nuestra cultura política, pero debemos ahora como una cuestión impostergable, cultivarla y exigirla de nosotros mismos y de nuestros dirigentes. El inmediatismo político de éstos, combinado con niveles intolerables de ignorancia y oportunismo, nos puso casi a las puertas de una guerra civil en abril de 2002. El inmediatismo político de la Coordinadora Democrática ha llevado una y otra vez en sus bases en los tres últimos años, por senderos que han ido conduciendo más que a una batalla final, como han nominado algunas de sus irresponsables estrategias, a un suicidio político en primavera.
Debemos exigirnos a nosotros mismos y exigirle a quienes practican el activismo social y político, que superen de una vez por todas ese pensamiento improvisado, irresponsable y de mirada cortísima en el tiempo y se tracen estrategias de manera inteligente, estudiadas, que obedezcan a un horizonte utópico, que trascienda el día siguiente para prolongarse en el mediano y largo plazo. La política es uno de los oficios más difíciles en una sociedad, cuanto más cuanto ésta tiene porciones enfermas por el miedo, la división y el rencor. Es hora de respaldar a nuestros políticos más serios y controlarlos para que nos representen responsablemente en la difícil tarea que tenemos todos por delante.
Cuarto desafío: El gobierno de Chávez, como legítimo representante del Estado venezolano, tiene la obligación primera, principal e ineludible, de ponerse al frente del proceso de reencuentro, diálogo y reconciliación. Para ello debe pensar y actuar desde distintas ópticas, dimensiones de la vida social y plazos temporales. El Estado y las élites que desde ella actuaron en el pasado son las principales responsables de que hoy la sociedad esté desgarrada en dos pedazos y que importantes sectores sean incapaces de verse unos a otros sin reconocerse como iguales, sin tenerse u odiarse mutuamente.
Desde los años 80 y 90 el Estado se retrajo de sus obligaciones de educación de calidad a los ciudadanos de esta república, obligando a los pobres a permanecer en la ignorancia, o recibir una instrucción de ínfima categoría, empeliendo a los sectores medios a refugiarse en la educación privada, mayoritariamente religiosa. Se perdieron unos espacios de lo público invalorables para el aprendizaje de la convivencia ciudadana, para el reconocimiento y la solidaridad entre nosotros, independientes de nuestro origen étnico, condición económica, ubicación espacial o social. Se perdieron los espacios por excelencia donde desde la infancia recibimos referentes y valores comunes o similares sobre la vida que hemos de compartir.
Con acierto el proyecto bolivariano se ha movido en dirección de recuperar la educación como derecho primordial de todo ciudadano, pero debe verlo no sólo como una herramienta para superar la exclusión de los excluidos de ayer, para conferirles una ciudadanía cada vez más plena, sino también como el espacio por antonomasia donde han de recuperar su identidad venezolana y reconocerse como iguales en la diversidad, los hombres y mujeres de todos los estratos y de todas las procedencias que habitan esta tierra de gracia.
Quinto desafío: Es también obligación primera, ineludible por parte del Estado en sus distintos niveles políticos, administrativos, recuperar las condiciones de convivencia democrática perdida en nuestras ciudades, en nuestras urbes desde hace décadas. Resultado de la globalización neoliberal, las ciudades latinoamericanas han profundizado su condición fragmentada, redibujándose los mapas urbanos para presentar de una parte en claros y articulados a los núcleos de la economía global, y de otra espacios sin interés para esa economía, donde sectores mayoritarios quedaron abandonados a su suerte.
El Estado mientras tanto se desentendió de sus obligaciones de seguridad ciudadana. En Venezuela el sentido común privativista que ha buscado predominar en todos estos años de lucha política, favoreció la colonización por los más diversos intereses privados, por los espacios públicos. Como resultado, hoy tenemos ciudades segregadas por clase, inhóspitas, inseguras, sucias, en los lugares habitados por los excluidos. Y resguardados con barreras, rollos de alambre de púas, circuitos de protección, vigilancia privada, en las urbanizaciones, centros comerciales de las clases medias y altas, espacios que buscan infructuosamente erigirse en burbujas de modernidad en un océano de inseguridad. Ciudades sitiadas, las llamó un urbanista, comparándolas con ciudades medioevales, donde unos grupos sociales encerrados en sus castillos se dejan convencer por dirigentes mediocres de hacer planes de contingencia contra los bárbaros que los acechan.
Esta situación llegó a extremos inverosímiles con la brutal polarización de esta fase insurreccional y debe ser urgentemente revertida.
Es desafío ineludible de alcaldes y otras autoridades locales, atender a las ciudades para convertirlas en los espacios del encuentro y la convivencia, de la diversidad que somos. Nuestros parques, plazas, calles, deben recuperar su función pública, deben crearse en ellas condiciones que garanticen el ejercicio pleno de los derechos humanos a la totalidad de la sociedad y no sólo a una parcialidad de ella.
En esta tarea también tienen un papel protagónico los sectores privados y las comunidades organizadas de todos los sectores sociales. Es imperativo despolarizar políticamente las gestiones locales. Nuestras autoridades locales deben bajar el protagonismo político y fortalecer sus funciones como administradores y gerentes de los problemas básicos de la vida cotidiana, elegidos por nosotros, para resolver conjuntamente con las comunidades organizadas los complejos y difíciles problemas del día a día. Los cuerpos de seguridad, pieza imprescindible para la vida en la polis, han sido en esta contienda ejércitos feudales puestos al servicio de las parcialidades políticas, produciéndose una máxima vulneración del derecho a vivir con seguridad que tenemos como ciudadanos, y desdiciendo de las condiciones mínimas en donde desarrollar una sociedad democrática.
Es imperativo invertir recursos materiales y organizativos en los servicios básicos de agua, transporte, policía, basura, alumbrado, limpieza, ornato. Es necesario incentivar aceleradamente que las comunidades en armonía con sus autoridades, diseñen e implementen programas y políticas culturales que nos permitan apropiarnos de nuestras ciudades, sentirnos ciudadanos en ellas, orgullosos de ellas, percibirlas como amables, seguras, divertidas, bonitas, limpias, encontrar al otro como un prójimo y no como un malhechor dispuesto a violar nuestros derechos.
Así como debemos elogiar los esfuerzos recientes por llevar bienes culturales a quienes nunca tuvieron acceso a ellos, es menester que estas nuevas políticas tengan como objetivo explícito el contribuir a la construcción de espacios de integración social.
En definitiva, en la educación, la cultura y la ciudad, me parece encontrar tres grandes focos estratégicos desde donde impulsar el reencuentro con el otro: la reconciliación, la salud social y la democracia participativa.
Sexto desafío: La oposición y los sectores de oposición en general, enfrentan el desafío de ponerse a derecho y reconstruirse a partir de sus fracasos y logros. Representantes de una porción considerable y respetable de la sociedad venezolana, por el beneficio de ésta y por la salud de la república, es menester dejar atrás la confrontación insurreccional. En mayo de 2003, gobierno y oposición con los auspicios de la OEA, el Centro Carter y el PNUD, firmaron un acuerdo donde se comprometieron a encontrar una salida a la crisis política dentro de las pautas establecidas por la Constitución de 1999. En el punto doce de ese acuerdo, explícitamente se comprometieron a respetar y seguir los requisitos del artículo 72 de la Constitución, que se refiere a los referendos revocatorios. Y en el trece, a buscar la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral que llevase este proceso. Estos pasos se consumaron y el revocatorio ha concluido de manera exitosa. La realidad no es siempre la que queremos sino la que es. Francamente, no pueden liderar quienes carecen del instrumental cognitivo adecuado para captar y comprender la realidad que los rodea.
Asistentes: Aplausos.
Margarita López Maya: La falta de coraje evidenciada por los líderes máximos de esta porción de la sociedad es motivo de perplejidad para la nación y para el mundo, y una afrenta a sus bases. Quizás para muchos de ellos su tiempo político ya pasó y estamos en presencia de figuras fantasmagóricas que se resisten a salir del escenario, o quizás en su manera de salir del escenario. En todo caso, no tendremos la democracia sustantiva y sana que anhelamos si buena parte de los líderes de oposición no cambian de actitud, o emerge un liderazgo de relevo que sea capaz de representar y orientar esa otra Venezuela que está inconforme y que en algunos sectores está radicalizada contra el Gobierno. Constituye uno de los puntos más inciertos y preocupantes que hoy se ciernen contra la República, pero no hay vacíos de poder que no sean llenados. Es deber de los ciudadanos y ciudadanas luchar porque el ciudadano emergente, oficialista y de oposición, sea democrático, realista e inteligente.
Séptimo desafío: No puedo dejar de mencionar el desafío que tienen frente a sí las élites profesionales, los intelectuales, los artistas, las universidades. Reconocer nuestra realidad y comprenderla en su transformación, con todas sus potencialidades, es una materia en la cual este sector social ha sido aplazado una y otra vez. ¿Cómo salir adelante, cuando un grupo significativo de los sectores pensantes de nuestra nación sigue ensimismado en un país que ya no existe? Creo que no faltaba ni una semana para el acto del referéndum revocatorio y una encuesta de la Universidad Central de Venezuela, a contracorriente de las tendencias generales de prácticamente todas las encuestas medianamente objetivas, dio una firme ventaja al SI. Lo cierto es que la actual disposición anímica de muchos de nuestros intelectuales estropea sus instrumentos cognitivos para entender los profundos cambios generados por las vicisitudes de la globalización.
También parece faltarle a muchos, la humildad para reconocer malos cálculos y equivocaciones, o la disposición para ponerse al servicio de los cambios profundos que están exigiendo las grandes mayorías. A ellos los exhorto a abrir los espacios universitarios al debate de ideas, a la polémica, y sobre todo a la tolerancia con quien piense de otro modo; centrarse menos en exigencias de dinero y ofrecer más servicios a la sociedad en su totalidad y al Estado. Es en el seno de las universidades públicas donde deben formarse los médicos que necesitamos para Barrio Adentro y para toda otra política social que permita el ejercicio de los derechos económicos y sociales a los sectores populares.
También necesitamos arquitectos, ingenieros y urbanistas, para hacer ciudades integradas socialmente, cónsonas con nuestro perfil tropical y nuestra diversidad cultural. Necesitamos economistas creativos que no copien recetas, que el país es petrolero y constantemente se sale de todos los esquemas. Necesitamos odontólogos, farmaceutas, internacionalistas, humanistas que tengan la sensibilidad social para poner sus preciosos conocimientos y destrezas al servicio de las difíciles tareas de construir un país que pueda sentirse orgulloso de sí mismo en el siglo XXI, un país creado por todos nosotros, de tal forma que nos reconozcamos en nuestras idiosincrasias, donde quepamos y donde convivamos todos en paz y en democracia.
Octavo desafío: Deseo terminar esta reflexión dirigiéndome al Presidente Chávez, a la Asamblea Nacional y a las máximas autoridades de los otros poderes públicos que hoy están presentes en la sede de la Asamblea.
El pueblo habló claramente y el 15 de agosto ratificó al Presidente para que culmine su mandato. Tras ese respaldo parece haber dicho que el proyecto de país que los bolivarianos proponen es el que consideran más adecuado para orientar la reconstrucción de la nación. Así, la mayoría de los venezolanos y venezolanas parece valorar las iniciativas adelantadas por este gobierno, que muy claramente desde 1998 aseveró que el centro medular de nuestros problemas estaba y sigue estando en una exclusión histórica y actual que padecen la mayoría de los venezolanos. El revocatorio logró la proeza de bajar en diez puntos los niveles de abstención que esta sociedad venía mostrando en los últimos veinte años. Ha sido mérito de este proyecto entonces repolitizar a los venezolanos y venezolanas, dándoles sentido, dimensión de ciudadanía y de país. Pero aún falta casi todo por hacer, es un desafío de grandes proporciones mantener el timón del Estado firme y derecho en la vía hacia una profundización de la democracia participativa, no cediendo a las tentaciones autoritarias y despóticas, propias de una institucionalidad débil y de una cultura política como la nuestra, aunque democrática, con múltiples carencias.
Es también un desafío ineludible para el Presidente y si equipo de gobierno, encontrar las palabras y los espacios para dialogar una y mil veces con quienes se le oponen y sus dirigentes, buscando el retorno a la convivencia pautada por las leyes. Y quizás el mayor desafío es valorar y persistir tercamente, una y otra vez, en la urgente tarea de construir las instituciones de la quinta república, instituciones que nos garanticen justicia, inclusión, y que independiente de los hombres y mujeres que tomen las riendas del Estado en sus distintos aparatos y poderes, nosotros, los ciudadanos y ciudadanas de a pié, podamos estar tranquilos pensando que los nuestros, nuestros hijos e hijas, y en general los hijos e hijas de todos los que han escogido este territorio para vivir, tendrán la posibilidad de realizar una vida buena y digna, en una sociedad que los respeta en la integridad de sus derechos humanos. Es un desafío a la altura de nuestra sociedad, que ha trabajado tanto en los últimos años para construirse un futuro.
Muchas gracias.
Presidente Chávez: Muchas gracias señores presidentes, Francisco Ameliach, presidente de la Asamblea Nacional, vicepresidentes, diputadas, diputados, señor vicepresidente de la República; señor Fiscal General; señor presidente del Tribunal Supremo de Justicia; y el presidente del Consejo Nacional Electoral; Excelentísimos señores Embajadores y representantes de los países de América y del mundo; señores Ministros, miembros del Alto Mando Militar, Procuradora, compatriotas todos. En primer lugar quiero agradecer a usted señor Presidente, diputado Francisco Ameliach, a ustedes señores diputados y diputadas, el gesto, este acuerdo, este reconocimiento a nuestro pueblo, a la soberanía de nuestro pueblo que es el gran triunfador de todas estas jornadas y de todo este tiempo, ese pueblo que está allá afuera...
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Ese pueblo que ya consiguió por los caminos Rómulo Gallegos cuando escribió aquella hermosa frase hablando, refiriéndose a la llanura venezolana, pero es Venezuela no sólo la llanura, tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena ama, sufre y espera, esa raza buena, ese pueblo bueno que ha amado durante tanto tiempo, que ha sufrido durante tanto tiempo y que esperó durante tanto tiempo. Honor a quien honor merece. Así que reconozco ante el pueblo venezolano y ante el país entero este gesto de la Asamblea Nacional, señor presidente y señores diputados y diputadas. Y la ocasión es muy propicia para hacer algunas reflexiones, en primer lugar la doctora Margarita López Maya, como ella misma lo ha dicho, ha salido de sus espacios, de sus bibliotecas, de sus archivos para aportarlo al país sus reflexiones, sus ideas, sus inquietudes y a lo mejor también sus angustias. Cuando oía a la doctora López Maya decir esto yo recordaba que muchos de nosotros hemos tenido también que hacer lo mismo, en mi caso era el cuartel, era una vida bonita la del cuartel: la tropa el toque de diana, el trote de la mañana, el terreno, el avión, el salto en paracaídas, las maniobras de todos los años, esperando siempre el 5 de Julio para el desfile y el uniforme de gala brillante, la familia, la casita, el patio, la mujer y los hijos, y esta historia de la doctora López Maya que me hizo recordar cosas con un dejo de nostalgias siempre, es un poco la historia de casi todos nosotros.
Bolívar, doctora López Maya, lo graficó para siempre en la piedra eterna de los tiempos cuando dijo: "Cuando el clarín de la Patria llama, hasta el llanto de la madre calla..." Y vaya que le hace falta al a Patria que salgan de sus espacios queridos, privados, profundos.
Venezolanos, venezolanas como la doctora Margarita López Maya, a decirnos todas las cosas que nos dijo hoy, ojalá que todos los venezolanos tengamos la capacidad de oír, de más que oír de impregnarnos con esas palabras convertidas en casi un decálogo, un desafío más y es un decálogo, 9 desafíos. Yo he anotado los 9 desafíos pero le ruego doctora que me haga llegar, encomiendo a mis edecanes una copia de su maravilloso discurso y sus reflexiones.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: La doctora López Maya nos ha hablado a todos, no vino aquí con un discurso complaciente, y es que nosotros no queremos discursos complacientes, para nada.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Nosotros anhelamos discursos que contengan, que vengan alimentados primero de buena fe, de buena voluntad, que vengan alimentados de sabiduría, que vengan alimentados de objetividad, que sean producto el análisis, de una realidad, del reconocimiento de elementos que configuran una realidad muy diversas ciertamente, pero realidad allí visible, cada día más visible.
La doctora López Maya habló de la historia reciente, nos recordamos, por ejemplo dos eventos, sólo dos de cuántos eventos que llenaron de sangre, de dolor al pueblo venezolano, el más resonante de ellos, el más resonantemente trágico quise decir, el Caracazo, fue como la gota de sangre que desbordó o que rebozó el vaso; pero cuántas cosas ocurrieron, cuántos pequeños Caracazos se quedaron allá ocultos en la penumbra, cuyo valor y cuyo estremecimiento se quedó bajo la tierra hechos terribles de injusticia, de atropellos, de muerte y de dolor, el Caño de las Colorada, Yumari, Cantaura, y las calles de Caracas, y las calles de Maracay, y las calles de Valencia y las calles de los pueblos, estudiantes asesinados, campesinos asesinados, atropellados, cuánta carga de dolor en esa historia, y yo lo decía este medio día allá en la sede del Consejo Nacional Electoral, qué simplismo cuando alguien dice que llegó Chávez y dividió al país, vaya qué simplismo, en algunos pudiera ser, vaya, qué ignorancia, y en otros casos, vaya qué cinismo. Al país lo partieron en pedazos hace bastante tiempo, y este proyecto yo pido a Dios en primer lugar y pido a nosotros mismos y a mí en primer lugar capacidad, mayor esfuerzo, mayor dedicación al estudio de la realidad, al reconocimiento de los factores determinantes de esa realidad, de las causas, de los efectos, pero sobre todo de las causas, es un reto, desafío, dice la doctora López Maya, un desafío que debemos asumir con mayor rigor; me refiero al estudio de los fenómenos que vivimos, y a una acción mucho más exitosa, mucho más eficaz para convencer a un número importante de compatriotas, de hombres y de mujeres como nosotros, que tienen su familia, tienen sus hijos, tienen su pequeña propiedad, o su gran propiedad, se ríen, caminan como nosotros, son capaces de amar, piensan, son muy parecidos a nosotros físicamente, espiritualmente, y todavía siguen confundidos, creen en Dios, creen en el ser humano, son capaces de emocionarse con un poema, con un buen libro, una buena novela, hay muchos, más o menos con estas características que aún están confundidos acerca de nosotros, y acerca de nuestro proyecto y acerca de nuestras metas, nuestros objetivos y nuestro esfuerzo supremo, por darnos Patria no sólo para nosotros para ellos también. Allí debemos aceptar ese desafío, y no importa, no importa cuánta ofensa pueda venir de allá para acá, no importa, nunca debemos perder nosotros la paciencia del que se siente con la moral y con la fuerza tremenda de la moral y de la razón. Por ejemplo hay personas, hay venezolanos, hay venezolanas que creen, creen, pero lo creen de verdad, que como lo dice la doctora López Maya, esta dirigencia opositora les va a garantizar su estabilidad, sus propiedades, su modo de vida, y ellos no saben que están terrible y peligrosamente equivocados, no se dan cuenta que como lo he dicho en varias ocasiones, a un riesgo de ser mal interpretado, pero me importa, aun a riesgo de que alguien pueda pensar de que yo me creo imprescindible, y por supuesto que no lo soy absolutamente para nada, pero lo he dicho, y creo que en este momento es una verdad rigurosa, fuerte como una roca. El único gobierno que garantiza la estabilidad, la paz y la buena marcha de Venezuela, ese este gobierno bolivariano.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Esto no será para siempre así, afortunadamente, créanme que o si Dios quiere, y es el último sueño que me llegado, algún día debo tener el pelo blanco, aspiro tener el cabello blanco algún día, sin alusiones personales, y aspiro, esa niña a la que ayer vi y con la que hablé, dibuje y elevé un papagayo que después se nos cayó por allá por una montaña, aspiro verla mujer y aspiro conocer sus hijos y tener para ellos ratos, un chinchorro, en un campo. Eso si Dios quiere.
Afortunadamente eso no será para siempre así, pero en este momento, en este momento, cualquier otro gobierno que aquí llegue y trate de excluir o de desconocerles derechos de esa mayoría que se ha pronunciado una vez más, sería barrido por esa mayoría.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Ya ocurrió, ya ocurrió. Ni siquiera estoy hablando de una hipótesis, ya ocurrió. El 12 de abril de 2002, como dijo un presentador de uno de los canales privados de televisión, tenemos nuevo presidente. Amaneció el país con un nuevo presidente, y apoyado por la potencia más grande del planeta, y vaya con que fuerza, fuerza aparente, pero vaya que coalición se armó allí, bueno y se instaló aquel gobierno, y esta Asamblea la barrieron y gobernaciones y alcaldía y los poderes del Estado fueron eliminados de un plumazo.
Y nosotros los líderes de este pueblo ni siquiera tuvimos oportunidad de hablar con ese pueblo, no lo convocamos, ese pueblo tiene las maneras de convocarse a sí mismo. Se convocó a sí mismo y salió y barrió la dictadura.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Pero creo que como los procesos van madurando, ya la Venezuela del 2004 no es para nada la Venezuela de 2002. Han pasado cuantas cosas en dos años, hay días que parecen un siglo y hay siglos que parecen días, creo que en estos dos años han pasado bastantes cosas, rematadas, esas cosas o como que coronadas más bien, por la jornada histórica del pasado 15 de agosto, que es consecuencia de un camino, de una serie de eventos, nacionales, internacionales, que vinieron ocurriendo en estos dos años y un poco más. Creo que todo lo que ha ocurrido pueden permitirnos decir a nosotros hoy lo que estamos diciendo Venezuela cambió para siempre, esto no tiene retorno.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: No hay retorno aquí, armándonos con ese sentimiento, con esa convicción, es que debemos ser optimistas, persistentes y pacientes, para asumir el desafío, de seguir convocando al reencuentro, a la reconciliación, al diálogo constructivo, a todos los sectores de la vida nacional. Porque yo estoy absolutamente seguro, que esos casi cuatro millones de venezolanas y venezolanos que votaron con el SI, no han asumido la indigna posición de casi todos los dirigentes de la llamada Coordinadora democrática.
Si eso fuera así, estarían en las calles, vean ustedes que eso es un signo muy positivo. Hace dos noches convocaron a un cacerolazo nacional, la medición que hicimos fue que tuvo impacto de uno por ciento (1%) el llamado cacerolazo. Han convocado a la resistencia, a la desobediencia civil, a trancar calles, convocaron, aquella madrugada del 16 de agosto. Han convocado a los militares a desconocer el resultado, han convocado a Asambleas de ciudadanos, y según los reportes de información que tengo, esas Asambleas no han pasado de diez en todo el país.
Y además, Asambleas, las que han ocurrido se están convirtiendo en un bumerang para esa farsa dirigencia. Porque mucha gente va a reclamar, mucha gente se ha dado cuenta del engaño, una vez más. No es la primera vez que los engañan, los hicieron creer qué iban a ganar, los hicieron creer que estaban ganando el domingo al medio día, el domingo en la tarde, les enviaron mentiras, como las mentiras del once de abril y cuantas otras más, las mentiras del sabotaje petrolero aquel diciembre de 2002.
Cuando comenzamos a retomar instalaciones petroleras, conseguimos muchas evidencias, de que casi toda la gente que abandonó su puesto de trabajo, se fue convencidos de que en pocos días iban a regresar, algunos dejaron hasta implementos personales, agendas, pudiendo habérselas llevado, ropa en habitaciones, se fueron porque les convencieron de que Chávez, caía el 10 de diciembre. ¡Como los han engañado! Ya es tiempo que ese sector de venezolanos despierte como creo está despertando y no le vamos a pedir que anden con boinas rojas, no les vamos a pedir que vengan a nuestros partidos o a nuestros movimientos sociales o que juren delante de la Constitución Bolivariana o que vayan al Samán de Güere a jurar. No, que son socialdemócratas, bienvenidos, vamos debatir sobre al socialdemocracia, que son socialcristianos, bienvenidos vamos debatir con altura las tesis del socialcristianismo y a buscar elementos comunes con la tesis del bolivarianismo revolucionario.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Y evidentemente que conseguiremos no una, muchas ideas comunes, muchas áreas comunes para el debate, para el trabajo creador, transformador, estoy absolutamente seguro. Así, que creo que en esta nueva etapa que ha comenzado uno de los eventos políticos de mayor importancia en el futuro e Venezuela, será la libración de esos sectores de venezolanos que cono comparten nuestro proyecto político, la liberación de esas entes que los han engañado, que los han manipulado, perdónenme, pero en muchas ocasiones los han envenenado. Incluso, la biología dice que un cuerpo se inmuniza cuando es inyectado de veneno en varias ocasiones, yo creo que eso pudiera estar ocurriendo a nivel del cuerpo social de este grupo de compatriotas de tanto veneno que les han inyectado, pudieran estarse inmunizando contra ese mismo veneno.
Ahora, ese hecho político, la liberación de ese grupo de venezolanos, la ruptura de esas cadenas de dominación que han tejido las élites, la dirigencia opositora, y con las cuales han venido manipulando a millones de compatriotas, hecho que haya dije me parece que será, va a ser, no es que sea todavía, va a ser, uno de los hechas políticos más positivos de esta nueva etapa a la hemos entrado a vivir, ese hecho político, o mejor dicho a la ocurrencia de ese hecho político, nosotros estamos obligados a contribuir a aportar nuestro esfuerzo.
Los intelectuales venezolanos están obligados a aportar su esfuerzo, ojalá los medios de comunicación privados asuman también el desafío, y de buena manera, contribuyan a que ese hecho político ocurra y que cuando vayamos a las elecciones presidenciales de diciembre de 2006, ya ese hecho político se haya convertido en una realidad positiva para el sistema democrático venezolano.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Nosotros necesitamos una oposición seria, solicitamos oposición seria. Yo estoy seguro que desde esos grupos de venezolanos, irán surgiendo nuevos dirigentes que no sean esas figuras fantasmagóricas a las que usted se refería doctora López Maya. Porque ciertamente si, son figuras fantasmagóricas algunos de ellos, y esto no tiene nada que ver exactamente con la edad. No, hay algunos que son gente joven, y sin embargo, se parecen a Melquíades el gitano aquel de Macondo, quien cien años después de muerto seguía pareciendo en el cuerpo del coronel Aureliano Buendía, fantasmas de otra época, y le enseño el bisnieto la lectura de los pergaminos aquellos, que estaban finalmente escritos en sánscrito, estaban las claves de la vida.
Hay figuras fantasmagórica, ahora así como en Macondo, un buen día el viejo fantasma de Melquíades se cansó de estar en aquel cuarto y se fue difuminando y al final se lo llevó el viento, igualito estoy absolutamente seguro que el tiempo y el viento seguirán llevándose las figuras fantasmagóricas de la vieja política venezolana.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Comienza una nueva etapa sin duda, pero no va a irse conformando automáticamente como sabemos, tenemos allí una gran tarea nosotros ahora que jugar, ratificados, como hemos sido, ratificado como ha sido este camino por la mayoría de los venezolanos, ratificado el proyecto bolivariano como ha sido. Una de las más grandes tareas que pido asumamos, señor presidente y señores diputados, diputadas, señores presidentes de los Poderes del Estado, es la profundización del proceso de transformación, porque ese se el único camino a la paz, a la estabilidad, al progreso integral, al desarrollo integral, al cumplimiento de las supremas metas constitucionales, a las metas del milenio señaladas por Naciones Unidas, la transformación de las estructuras: políticas, sociales, económicas, morales; hagamos todos un mayor esfuerzo individual y colectivo para aligerar, primero para ajustar la visión, para precisar mejor el azimut de la brújula, y luego para apurar el paso y redoblar la marcha, 4 meses del 2004 nos quedan, 12 meses del 2005, 12 meses del 2006, y 10 días del 2007.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Para que concluya este período, que es el primer período de Gobierno de la V República, es el primer período de gobierno de esta Constitución, es el primero apenas, es el primer gobierno, incluso de este siglo, lo cual lo llena de un profundo significado histórico, político y un gran compromiso, el compromiso no ha hecho sino crecer ahora con lo que ha ocurrido el 15 de agosto, el compromiso se ha elevado a la enésima potencia, el compromiso con nuestro país, con nuestro pueblo, estamos mucho más comprometidos que antes con ese pueblo. La estructura jurídica, por ejemplo, señor presidente, ya que estamos en la casa de las Leyes, necesario es apurar el ritmo, continuar apurándolo y además tarea de todos velar por el cumplimiento estricto de las leyes, como decía Bolívar: "Dadnos legisladores leyes inexorables..." Que nos permitan continuar ensamblando la nueva arquitectura jurídico-política del país, el marco, las columnas fundamentales, las instituciones del nuevo Estado social de Derecho y de justicia. Pido que no olvidemos nunca aquella definición de Antonio Gramsci, porque es eso, una crisis histórica ocurre ciertamente cuando hay algo que está muriendo pero no termina de morir, se resiste a morir, y aún muriendo se convierte a veces en figura fantasmagórica y sigue apareciendo por ahí, y hay algo que está naciendo y no ha terminado de nacer.
En estos próximos dos años y unos meses que nos quedan para terminar este período, yo pido el mayor esfuerzo posible para que nosotros terminemos de enterrar en paz los restos fantasmagóricos de la IV República que aún quedan por allí.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Y no sólo nosotros los que votamos por el SÍ. No, los que votamos por el NO, ya esos son, yo creo que es el subconsciente que habla y que está dejando atrás en el pasado el SÍ y el NO, ya esa batalla pasó, ya esa batalla pasó, porque estaba pensando en los que votaron por el SÍ, en el fondo uno votó por el SÍ, porque el NO nuestro fue un NO afirmativo, votamos por el SÍ a esta Constitución
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: La matemática lo dice, menos por menos da más, menos por menos da más.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Nosotros lo que hemos hecho es negar lo negativo. Así que nuestro acto de negación se convierte en un acto positivo y afirmativo, realmente es así. Ahora, más por menos da menos, más por menos da menos. Los que afirman lo negativos se convierten en negativos. Pero yo estaba pensando en ellos y en ellas que votaron por el SÍ. Nosotros debemos invitarlos a que vengan con nosotros, eso no es imposible, no es para nada imposible, porque yo conozco gente y estoy seguro que aquí todos o casi todos conocemos personas que estuvieron opuestos a nosotros y algunos hasta radicalmente opuestos a nosotros y votaron por el NO, o andan cerca de nosotros preguntando, indagando con una mente positiva ahora en torno a esta Constitución, a este proyecto, como también hay otros casos de personas que estuvieron con nosotros, casi siempre enmascaradas y terminó, o terminaron botando la máscara u están allí donde están, pero ese es otro cuento y sea es otra historia. No es imposible que un número importante de ciudadanos y ciudadanas acepten, de los que votaron por el SÍ, acepten nuestro llamado a enterrar los restos fantasmagóricos de la IV República y a construir este proyecto. Yo estoy seguro que si ellos, o en el momento en que ellas y ellos conozcan de verdad este proyecto, o comiencen a conocerlo de verdad, igualmente comenzarán a reflexionar. Yo hace poco conversé con un grupo de jóvenes que estuvo en al oposición, y al final de una conversación de más de media hora me dijo uno de ellos: "Presidente, nosotros pensábamos que con usted no se podía ni hablar, nos vamos con otra idea, no crea que nos ha convencido, pero nos vamos con otra idea, vamos a pensar". Claro que aquí hay que recordar siempre el terrible papel que han jugado, además de nuestros errores que debemos siempre saber asumirlos, pero además de nuestros errores, el nefasto papel que han jugado buena parte de los medios privados de comunicación. Al respecto señor presidente, el país reclama con urgencia la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y de la Televisión.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Nosotros estados dispuestos, y estoy seguro que hay muchos sectores de la oposición política dispuestos también a asumir el desafío del diálogo, del debate, del acercamiento. Pero cuán difícil es con los francotiradores de todos los días, desde las televisoras privadas, las emisoras de radio privadas, los periódicos, casi todos ellos, poco han cambiado. Yo estaba viendo ayer, por ejemplo, "La Hojilla", hoy me perdí "La Hojilla", creo que no hubo "Hojilla" hoy, saboteamos "La Hojilla" hoy, y estaba viendo un video de los tantos que presentan en "La Hojilla", acerca de un programa mañanero en el Canal 2, un programa que como bien lo dijo Willian Lara cuando estuvo allí, es un programa pensado para generar violencia, es un programa, desde que comienza es violencia verbal y física incluso, y eso se transmite a un país, eso no es inocente ese programa y su formato, no, no. Pero Carlos Escarrá ayer dio una clase y desarmó al entrevistador violento, dio una clase, y yo creo que eso es lo que hay que hacer en programas como ese, no seguir el jueguito ese de gritarse. No, y por qué me gritas, déjame responderte, no me grites, vamos a conversar. Pero allí en ese programa el presentador recoge una tesis que los medios de comunicación han comenzado a lanzar, de distintas maneras. Ahora andan diciendo, y esto es un ataque a la Constitución, es un ataque a las instituciones. No, que como la Constitución dice que si la opción del SÍ, en este caso, obtiene mayor cantidad de votos que los que sacó el Presidente cuando fue elegido, está revocado. Es decir, ahora están manejando esa tesis, desconociendo el espíritu de la Constitución y además el desarrollo constitucional que con el mismo rango constitucional ha hecho la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en su oportunidad.
Asistentes: Aplausos.
Presidente Chávez: Los que están defendiendo esta tesis ahora son herederos o seguidores de otros sistemas electorales en otros países donde los que ganan las elecciones son los que sacan menos votos, eso ha pasado en otros países de este Continente como lo sabemos, el que sacó menos es el que ganó.
Ahora, señor presidente, señores diputados, diputadas, hombres y mujeres de Venezuela, incluyendo los que votaron por el SÍ, un país serio, un Estado no puede permitir la existencia de un canal de televisión subversivo, que todos los días esté lanzando mensajes para subvertir el orden público, para debilitar las instituciones; eso no se puede permitir, no se puede permitir; en ningún país del mundo eso se puede permitir, y ningún país del mundo lo permite. Así que con qué urgencia requiere el país en esta nueva etapa la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión. Programas de televisión todos los días que han sido diseñados sólo para arremeter contra las autoridades, contra las instituciones, dígame usted la Fuerza Armada. Señor General en Jefe García Carneiro, transmítale mi admiración a todos los soldados venezolanos, y la admiración del pueblo venezolano.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Ese es uno de los temas a los que hay que entrarle, claro siempre con la Ley en alto, con la Constitución y la leyes en alto. Pero definitivamente si nosotros queremos paz, si queremos reconciliación, pues el papel de los medios de comunicación que se han prestado a inyectar odio, que se han puesto al servicio de la subversión contra el Estado, tiene que ser enfrentado con coraje y con decisión, por nosotros desde el Estado, desde todos los centros del Estado, no es un problema sólo el Poder Ejecutivo, es del Legislativo, es del Judicial, es el Estado, es el Poder Ciudadano, es un problema de toda la sociedad, incluyendo los que votaron por el SI.
Ese es uno de los problemas medulares, que debemos enfrentar, repito una vez más en esta nueva etapa. La transformación de las estructuras jurídico-político decía, el fortalecimiento de la leyes, incluso, nuestra Constitución va a cumplir cinco años, el próximo quince de diciembre, creo señor Presidente creo que es tiempo suficiente para, porque no, pensar en una revisión constitucional.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Una buena revisión Constitucional pudiera dar pie a una enmienda o reforma de nuestra Constitución para fortalecerla, desde la misma Constitución, necesario es revisar y fortalecer y de allí las leyes, incluso muchas de las que han sido aprobadas en estos últimos cinco a seis años. La Ley de Tierras, pro ejemplo, yo clamo por la revisión de la ley de tierras, una de las leyes habilitantes para poder avanzar en la tan necesaria revolución agraria, a la ley de tierras, en mi criterio y con todo el respeto lo digo, le dieron un tiro en el ala, y dos tiros en el ala. Creo que no se entendió, para poder entrarle con esa ley en alto, y respetar los derechos de todos a unos de los más graves dramas que tenemos desde hace siglos, que es una situación medieval la que temeos todavía en los campos venezolanos, grandes latifundios señores feudales, que se creen dueños hasta del agua, de la tierra, y del subsuelo hasta de la gente, que por allí habitan o mal habitan o pasan o mal pasan.
Doña Bárbara siegue viva en los llanos venezolanos, Mister Danger sigue vivo en los llanos de Venezuela y en los campos de Venezuela, esa una ley que en nuestro criterio debe ser revisada y fortalecida, como vibradora de las nuevas instituciones tan necesarias en la transformación agraria. La estructura jurídica, la estructura política en el gobierno señor Vicepresidente, señores Ministros, Ministras, Procuradora, nosotros también hemos entrado en una fase de revisión de revisión, dentro de pocos días, por ejemplo, así lo anuncio por adelantado, no pensaba anunciarlo hoy, pero lo anuncio y ahora si es definitivo, vamos a crear el Ministerio de la Vivienda.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Y vamos a conducir un verdadero proceso muy dinámico y revolucionario con mucha participación popular, para avanzar mucho más en la solución del drama terrible de la vivienda, que azota no sólo a los más obres, a las clases medias y ahí es donde convocamos a esa clase media, es un tema para hablarlo con la clase media, señores diputados, señor Presidente, ese es un tema señores Ministros, Ministras, para tender puentes a esa clase media, queremos ayudar a esa clase media profesional, a esos jóvenes de la clase media que muchas veces, muchas veces difieren matrimonios porque no consiguen donde vivir, o muchas veces se casan los muchachos y tiene que estar por ahí arrimados mal viviendo, ese es un drama histórico de siglos, de siglos, y no sólo la vivienda individual , el hábitat, el mejoramiento de las condiciones del habitad en los barrios pobres, parte de la misión vivienda.
Otra decisión inaplazable para nosotros en el gobierno, es la articulación definitiva de un solo ente de todos los organismos financieros públicos, absolutamente todos, para ser más eficientes el crédito, todos desde el Bandes que el cañón más fuetes, hasta el Fondo de Microfinanzas, no tengo el nombre todavía Giordani, pero es una especie de Ministerio del Poder Popular, anota ese nombre así que ha surgido aquí hoy.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: El Ministerio del Poder Popular, porque se trata de la transformación socio económica. Insisto en que nosotros pudiéramos cambiar todas las estructuras políticas y jurídicas, pero si no lográramos la transformación socio económica de las estructuras socio económica, tendríamos qwe4u decir al final de la vida como dijo Bolívar, hemos arado en el mar. Ahí se nos tiene que ir la vida, en la elevación del nivel de vida de nuestro pueblo, de los pobres, de los pobres y las clases medias, de los profesionales.
Asistentes: Aplausos. Corean: Así, así, así es que se gobierna.
Presidente Chávez: Se trata de articular, todos los elementos que configurar la formula, la formula de lo que Bolívar llamó el más alto grado de felicidad posible, no olvidemos ese lineamiento del Padre Libertador, guía fundamental de la ideología bolivariana y revolucionaria de hoy. El sistema de gobierno más perfecto. Angostura, allá fue en Angostura, el 15 de febrero de 1819. El sistema de gobierno más perfecto es que le proporciona a su pueblo, la mayor suma de estabilidad política, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de felicidad posible. La fórmula de la mayor suma de felicidad posible.
Se trata de condensarla de articularla, mucho mejor ahora en esta nueva etapa que nos compromete mucho mas ahora con nuestro pueblo. Se trata de una redistribución del poder, por eso es que hablo del Poder Popular, darle forma concreta a una nueva institucionalidad. El Poder Popular, ¿que es el Poder Popular? Eso tiene que salir de la mera consigna, hay que darle poder a ese pueblo, poder verdadero, el conocimiento, ahí vamos dándoselo redistribuyéndolo, ese poder maravilloso del conocimiento, vamos también a fortalecer.
Mañana tenemos un desfile, están todos invitados, el desfile de las Misiones, vamos a fortalecer la Misión Robinsón, la uno y la dos. Vamos a fortalecer la Misión Rivas, vamos a fortalecer la Misión Sucre, vamos a seguir ampliando y fortaleciendo la Universidad Bolivariana, y las universidades del país, sobre todo para darle acceso a los pobres, y a las clases populares y a las clases medias, la educación eso es parte el Poder Popular, pero no sólo la educación por el saber, sino también la educación decía Simón Rodríguez, hay que aprender para emprender, educación para el trabajo, y allí la Misión Vuelvan Caracas.
La Misión Vuelvan Caras, vamos a institucionalizarla, y es allí donde hemos estado madurando ideas, acerca de la nueva institucionalidad, que vamos a comenzar a fortalecer a crear en esta nueva etapa. El financiamiento para ese proyecto es fundamental, hemos venido cumpliéndolo sí, pero es necesario direccionarlo mejor y elevar su nivel de eficiencia, el financiamiento popular, la banca popular. Ese proyecto apenas está naciendo pero hay que darle institucionalidad, insisto.
La tierra, he dado instrucciones señor Vicepresidente para que todos los entes del Estado Nacional, vuelvan a ser el diagnóstico, de todo activo que esté por allí disponible, todo terreno, todo galpón, toda maquinaria, vehículos, viviendas, edificios, que si de Fogade, que si de Sudeban, que si del Banco Industrial que si de Pdvsa. Hace pocas noches me dijo unos de los muchachos de una de la filiales de Pdvsa, que descubrieron por allá en unas montañas de los Andes, bueno un sitio de esos que usaba la tecnocracia pdvésica, para sus retiros espirituales, ustedes me entienden lo que quiero decir.
Y donde gastaron quien sabe cuantos millones de bolívares de ese dinero del pueblo. Y le pregunté y cuántas hectáreas tienen eso. Como veinticinco hectáreas y unas instalaciones muy buenas. Le dije eso es ideal, mándame las fotos porque me parece que es ideal para un núcleo endógeno de desarrollo, para que vayan los pobres, las cooperativas a trabajar allí a sembrar a criar o hacer turismo, a la actividad más indicada, más adecuada.
Así que tenemos que acelerar doctor Rangel, señores ministros, ministras, procuradores, aliados, gobernadores revolucionarios, alcaldes, Pdvsa, al CVG. Tenemos que acelerar el proceso de transferencia de activos al pueblo pobre, a los más necesitados, es un crimen que nosotros tengamos terrenos abandonados, galpones maquinarias abandonadas y haya un pueblo por allí necesitado, debemos trasferirlo, y debemos de manera audaz, reactivar modelos verdaderamente revolucionarios de gestión, la cogestión, la autogestión, a través del cooperativismo, como manda nuestra Constitución, todo eso está escrito aquí, sólo que ahora estamos obligados redoblar, la marcha, y hacer muchos mayores esfuerzo con mayor creatividad en estos dos años, cuatro meses, diez de enero y tres de este mes de agosto, don dos años, cuatro meses y trece días, hasta el 10 de enero del año 2007, donde Dios mediante me cambiaré al banda de aquí y me la pondré para acá.
Asistentes: Aplausos
Presidente Chávez: Voy a mandar a hacer, ustedes saben que eso tiene un cierre mágico aquí para que no se ruede la banda. Voy a mandarle a poner cierre mágico por aquí para cruzarme otra por este lado, como Pancho Villa. Bueno eso lo digo, pero ustedes saben que eso será si Dios quiere, y si el pueblo quiere, porque aquí finalmente es el pueblo es el que manda. Y si no, no importa.
Rosinés me decía ayer, que está feliz porque ganó el NO. Yo no la había visto, desde el quince, desde antes del quince, y me dio un abrazo infinito. Papá estoy feliz porque ganó el NO, ganamos, me dice. Sólo que yo no pude votar y porque no puedo votar. Me costó mucho explicarle, no la convencí de porque los niños no pueden votar. A punto de una rebelión infantil estamos, porque los niños quieren votar también, claro que hay que orientarlo bien, pero es bueno que los niños estén despiertos.
Incluso en el hecho político y analicen. ¿Y quien hizo esa ley? Porque yo le dije hay una ley ¿Y quien hizo esa ley? Esa la ley de Dios, yo estoy aquí por la ley de Dios me dijo y de me dejó totalmente fuera de base. Bueno entonces me dijo Papá, lo único malo es que no tienes vacaciones. Le dije bueno, pero las vacaciones mías son por pedacitos así, un pedacito hay un pedacito la semana que viene y así vamos haciendo vacaciones, y entonces ella me dice, bueno pero es hasta el dos mil seis. Ya ella sabe que es hasta el dos mil seis.
Y luego agrega ah, pero a lo mejor tú puedes seguir, le digo bueno si Dios quiere y si no, tendremos más tiempo y ella me dice en un gesto hermosísimo de sacrificio hermoso. Me dice no importa tu vas a seguir por lo has hecho bien y lo vas a hacer bien. Así me dijo la Rosinés y apenas tiene siete años sin cumplir.
En todo caso, eso no es lo más importante, no es el destino individual lo que importa aquí de ninguno de nosotros, lo que importa aquí es el destino colectivo el destino de la patria, el pueblo nos ha ratificado, la mayoría nos ha ratificado, el compromiso ha crecido. ¡Crezcámonos nosotros aún más para estar a la altura del compromiso! Muchas gracias señor presidente.
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